Enclavado en el sur del Estado de México, Tenancingo es un municipio donde el tiempo parece desdoblarse entre cañadas fértiles, templos novohispanos y una tradición artesanal que ha traspasado fronteras. Su nombre proviene del náhuatl Tenantzinco, que se traduce como “en el pequeño muralla”, un vestigio de su pasado prehispánico como señorío de influencia matlatzinca y nahua.
De señorío prehispánico a la fundación colonial
Mucho antes de la llegada de los españoles, el territorio ya era un punto estratégico habitado por diversas culturas atraídas por su clima templado y abundantes recursos naturales. Hacia 1476, el señorío cayó bajo el dominio de la Triple Alianza (Tenochtitlan, Tlacopan y Texcoco), convirtiéndose en tributario del Imperio Mexica.
La historia dio un giro radical en 1551, año en que los españoles formalizaron la fundación del Tenancingo colonial sobre las faldas del cerro de las Tres Marías. Los conquistadores concentraron a la población nativa en el actual Barrio del Salitre y comenzaron la edificación de ermitas e iglesias, transformando la región en un punto clave de tránsito comercial y religioso entre la Ciudad de México, Morelos y Guerrero.
Escenario de la Independencia y la Reforma
El municipio jugó un papel destacado en los momenti bélicos del país:
- El triunfo de Morelos: El 22 de enero de 1812, el Generalísimo José María Morelos y Pavón libró y ganó en estas tierras un importante combate contra las fuerzas realistas del brigadier Rosendo Porlier.
- Distrito y Ciudad: Por su crecimiento político y estratégico, el 14 de noviembre de 1861 la población fue elevada a la categoría de Villa, adoptando el apellido Degollado en honor al ilustre general liberal Santos Degollado. Años más tarde, el 14 de marzo de 1878, recibió oficialmente el rango de Ciudad.
Identidad viva: El arte del rebozo y el sabor del obispo
Hoy en día, la identidad de Tenancingo se sostiene sobre pilares culturales únicos:
- Cuna del Rebozo: Es mundialmente famoso por la elaboración artesanal de rebozos de bolita y de artisela, una labor de alta complejidad en los telares de pedal que requiere paciencia y maestría heredada por generaciones.
- Gastronomía y Tradición: Su platillo indiscutible es el obispo, un embutido de carne de cerdo relleno de especias, chiles y pasas que delicia a cualquier visitante, acompañado de sus tradicionales licores artesanales de frutas.
- Santuarios naturales y religiosos: El municipio alberga el impresionante Santo Desierto del Carmen, un complejo carmelita fundado en el siglo XIX inmerso en un parque nacional boscoso, así como un dinámico mercado de flores que pinta de colores vivos la vida cotidiana de sus habitantes.
Entre callejones empedrados, aromas a pino y el persistente sonido de los telares tradicionales, Tenancingo se mantiene orgulloso de su pasado, amalgamando historia patria y fervor cultural en el corazón del sur mexiquense.
