TENANCINGO, Edomex.— Sin vergüenza ni memoria política, Andrea Nava pretende revivir de entre los muertos para volver a competir en Tenancingo. Pero la realidad en las calles es contundente: NO TIENE LA MENOR OPORTUNIDAD, no cuenta con el respaldo de la gente y arrastra el estigma de haber sepultado definitivamente al PRI en el municipio.
Los números no engañan y la historia no se borra. En el proceso electoral pasado, Nava no solo perdió: le firmó al tricolor LA PEOR DERROTA DE TODA SU HISTORIA, hundiendo al partido en una agonía de la que jamás se recuperará. Calificada hoy como un auténtico “cartucho quemado”, la excandidata insiste en aferrarse a una aspiración para la que ha demostrado, una y otra vez, que NO TIENE LA CAPACIDAD CRÍTICA, TÉCNICA NI PROFESIONAL que exige la administración pública de un municipio como el nuestro.
¿Hasta dónde llega la terquedad? Sin capital político, sin estructura y con un rechazo social absoluto, la insistencia de Andrea Nava roza el descaro. Pretender gobernar Tenancingo cuando ni siquiera pudo sostener a su propio partido es un insulto a la inteligencia de los ciudadanos. Nava no va a ganar, no tiene apoyo y su presencia solo confirma que la política local prefiere la necedad de una figura rebasada antes que aceptar su total incapacidad.
¡Ya basta de imposiciones absurdas! Para aguantar a improvisados que solo vienen a hundir al municipio, mil veces mejor nada.
