TENANCINGO, Edomex.— En el mercado del hueso político, hay nombres que simplemente resultan insignificantes. El caso de Carolina Velázquez Cruz es el claro ejemplo de la desesperación por una nómina pública: exregidora por MORENA, excandidata por el mismo partido —donde ni con la marca del presidente pudo ganar— y luego chapulina consumada que saltó al Partido Verde como aspirante a síndica, acumulando derrota tras derrota.
Hoy, tras quedarse sin cobijo y sin el hueso anhelado, pretende revivir su muerta trayectoria política a través de la ocurrencia llamada “Podemos Tenancingo”. La pregunta que se hace todo el municipio es inevitable: ¿qué necesidad hay de inventar “nuevos” partidos si al final terminan siendo la misma cloaca y el depósito de residuos de los demás?.
La presencia de Velázquez Cruz es tan irrelevante que en esta nueva ocurrencia difícilmente alcanzará los 500 votos. Ante una trayectoria vacía, la ciudadanía se pregunta con rabia: ¿qué ha hecho realmente por nuestro municipio además de dar lástima brincando de sigla en sigla? Para postular a cualquier persona sin arrastre ni capacidad con tal de rellenar una boleta, mejor nada.
