TENANCINGO, Estado de México.— En el colmo del descaro y la holgazanería, Erasto Garcés Millán, hoy autoandado “Presidente Estatal” del desconocido Partido Republicano Colosista, pretende levantar la mano para meterle el diente al presupuesto de Tenancingo. La pregunta cae por su propio peso: ¿qué le hace pensar a este sujeto que tiene la menor capacidad para administrar un municipio, si en su vida ha sabido lo que es trabajar?
La historia es conocida por todo el pueblo: ERASTO GARCÉS MILLÁN NO ES ABSOLUTAMENTE NADIE SIN LA SOMBRA DE SU PADRE, un hombre de trabajo y respetado exalcalde que levantó a una de las familias más adineradas del municipio. Sin embargo, el “junior” resultó ser un perfecto flojo e incapaz que no solo vivió a expensas del apellido paterno, sino que terminó por llevar a la bancarrota el patrimonio familiar. Si no pudo administrar la riqueza que le dejaron en la mesa y terminó quebrándola, ¿se imaginan cómo quedarían las arcas públicas en manos de semejante inútil?
Ver a un tipo que nunca ha sudado un solo peso propio pretendiendo dar lecciones de gobierno no solo es ridículo, es una grosería para los ciudadanos. Erasto Jr. debería dejar de hacer el ridículo en la política, asumir su insignificancia y dedicarse mejor a jugar fútbol, a ver si con suerte el equipo no lo desaparece también, tal como desapareció el dinero y la herencia de su padre. Tenancingo necesita gente de trabajo, no mantenidos que buscan el erario público para pagar su incapacidad.
