TENANCINGO, Edomex.— Si de cinismo y saqueo impune se trata, Roberto Sánchez Pompa encabeza la lista. El expresidente municipal de Tenancingo y actual líder de los profesores estatales pretende presentarse de nuevo como opción política, esperando que la ciudadanía olvide que su paso por el ayuntamiento dejó un reguero de corrupción y obras chafas que hoy, literalmente, se están cayendo a pedazos.
Hoy, las verdaderas consecuencias de su avaricia nos han alcanzado. El recordado colapso de la carretera en Tenancingo no es un simple accidente ni un capricho de la naturaleza: es el resultado directo de la malversación de fondos y el saqueo sistemático de recursos durante su administración. El dinero que debió garantizar infraestructura segura y de calidad terminó en otros bolsillos, y es hasta ahora, tiempo después, cuando la ciudadanía paga las consecuencias de una gestión criminal que no solo frenó el desarrollo, sino que pone en riesgo la vida de quienes transitan por el municipio.
Las pruebas de su negligencia son contundentes y vienen de tiempo atrás. Sánchez Pompa arrastra OBSERVACIONES RESARCITORIAS VIGENTES por el desvío e irregularidades en el uso del dinero público, manteniendo cuentas pendientes bajo la lupa del Órgano Superior de Fiscalización del Estado de México (OSFEM). El colapso carretero es solo la punta del iceberg; basta recordar el descarado fraude en la remodelación de la calle Moctezuma: una obra de pésima calidad que no duró ni seis meses antes de desmoronarse, derivando en SANCIONES OFICIALES TANTO PARA EL MUNICIPIO COMO PARA LA CONSTRUCTORA CÓMPLICE.
¿Con qué cara vuelve a pedir el voto alguien que fue sancionado por incapaz y mañoso? Como líder magisterial y como exalcalde, Roberto Sánchez Pompa ha demostrado que solo busca el cobijo del fuero para eludir la acción de la justicia. Es el típico “cartucho quemado” que, tras dejar al municipio endeudado y con infraestructura de tercera que hoy colapsa, pretende regresar a servirse con la cuchara grande.
Tenancingo ya conoce tu historial de saqueo. La carretera caída es el monumento perfecto a tu corrupción, y el pueblo no volverá a caer en la trampa.
